
Me costó muchísimo no sentirme culpable por dejarle de hablar a mi madre
Cuando tenía 24 años, tuve que tomar una decisión que me rompió por dentro: tuve que dejar de hablar con mi madre, porque, literalmente, estaba acabando conmigo. Mi madre JAMÁS me ha puesto una mano encima, esto lo juro por Dios,








