Comprar una casa en la playa es una inversión que te permite disfrutar de ella antes o mientras le sacas rentabilidad económica. Te presentamos cinco zonas de playa de nuestro país seleccionadas por los compradores.
Hay quien compra una casa, un apartamento o un chalet en la playa para alquilarlo y tener de esta manera una fuente adicional de ingresos. Otros que lo ven como un seguro económico que les puede sacar de un apuro si las cosas se ponen mal. Pero siempre es una inversión económica. Los ciudadanos seguimos concibiendo los bienes inmuebles como uno de los mejores lugares en los que depositar nuestros ahorros.
Las casas de playa tienen la ventaja de que podemos disfrutar de ellas a título personal, con independencia de la finalidad que queramos darle. Podemos alojarnos en nuestras viviendas costeras en vacaciones o trasladarnos a ellas durante periodos más o menos largos de tiempo.
El perfil del comprador de viviendas en la playa ha cambiado considerablemente. A finales del siglo XX eran familias trabajadoras que adquirían su segunda vivienda con la idea de tener un apartamento en propiedad para pasar todos juntos las vacaciones.
Las cosas han cambiado y mucho. Hoy no se puede entender el mercado inmobiliario costero sin la inversión extranjera. El 70% de las operaciones de compraventa en el litoral español las efectúan ciudadanos de otros países.
Respecto a los compradores españoles, el Periódico de Cataluña afirma que se trata de profesionales solteros, de clase media, de entre 35 y 55 años, los cuales adquieren la vivienda en la costa como una segunda residencia, incluyendo, algunos, el alquiler del inmueble en plataformas como Booking o Airbnb. Estos compradores proceden de grandes núcleos urbanos como Madrid, Barcelona, Valencia o grandes ciudades cercanas a estas como Sabadell.
Otro de los grupos de compradores son familias o parejas de clase media alta.
El portal inmobiliario Fotocasa ha publicado en su blog un estudio sobre las zonas de playa más solicitadas para comprar vivienda. Lo ha hecho en función del número de búsquedas en su página web. Te comentamos las zonas preferidas por los compradores y alguna que hemos encontrado por el camino. Son las siguientes:
Málaga.
La ciudad de Málaga y las localidades limítrofes son unas de las ubicaciones preferidas para adquirir una vivienda en la costa. De hecho, la playa de la Torre del Mar en Vélez-Málaga es una de las que más búsquedas reciben en los portales inmobiliarios.
Al buen clima de la costa malagueña y la calidad de sus playas, se le une el hecho de estar ubicado cerca de núcleos urbanos. Con todo lo que ello conlleva. Una buena prestación de servicios (Hospitales, policía, instalaciones deportivas) y una buena oferta cultural y de ocio. Pudiendo disfrutar de diferentes ambientes a tan solo unos minutos de coche.
Los compradores buscan un lugar tranquilo en el que descansar, pero que tampoco esté demasiado lejos de las ciudades, por todos los servicios que estas les ofrecen. Zonas de costa que tengan vida durante todo el año y que no estén aisladas o alejadas. Aunque no lo reconozcamos, nos hemos convertido en unos urbanitas.
Matalascañas (Huelva)
La segunda playa de Andalucía que más búsquedas recibe con intención de compra es Matalascañas. Un núcleo urbano costero perteneciente al municipio de Almonte.
Se dice que Matalascañas es la playa preferida de los sevillanos. Que darse un paseo por Matalascañas es como salir por Sevilla, inevitablemente vas a encontrarte a alguien conocido. Hablar de Sevilla es hablar de la cuarta ciudad más grande de España, con una población de cerca de 700.000 habitantes. Y con uno de los veranos más tórridos del país, con temperaturas que superan los 40 grados. Tener una playa a una hora de coche para los sevillanos es una bendición.
Esto hace que muchos ciudadanos de Sevilla tengan o aspiren a comprarse una vivienda en Matalascañas. Algunos de ellos, se desplazan a la playa durante los meses de verano y aunque continúen trabajando y tengan que coger el coche a diario para llegar a su puesto de trabajo, ganan en calidad de vida.
Matalascañas ha crecido mucho en los últimos 20 años. De ser un atractivo conjunto de urbanizaciones entre la playa y las dunas que llegan de las marismas, se ha convertido en un núcleo con una amplia variedad de servicios que funcionan durante todo el año. Un detalle que facilita que una casa en Matalascañas se pueda disfrutar más allá de los tres meses de verano.
Denia (Alicante).
La costa blanca alicantina es una de las zonas costeras que mejor han aguantado la crisis del mercado inmobiliario. Más aún, en los últimos años se aprecia un repunte en la venta de casas costeras en la zona.
Denia es una ciudad de 46.000 habitantes, que durante los meses de verano llega a quintuplicar su población. Alcanzando los 200.000 residentes. Es la ciudad menor de 50.000 habitantes que más turistas recibe. Esto significa que tiene una infraestructura suficiente para absorber una llegada tan masiva de visitantes. Lo que hace que un desplazamiento a Denia sea cómodo para el turista.
La costa alicantina, incluido Alicante capital, ha tenido la habilidad de diversificar su oferta inmobiliaria. Los agentes de Romerdenia, una agencia inmobiliaria de la ciudad de Denia, especializada en la venta y alquiler de inmuebles en la costa, nos cuentan que en esta ciudad puedes encontrar apartamentos, áticos, chalets, adosados, villas. Todos ellos a la venta. Es decir, todo un amplio abanico de inmuebles para todos los gustos y todos los bolsillos.
Alicante, al igual que Murcia, siempre se ha caracterizado por ser una zona económica. Un lugar en el que puedes tener un buen nivel de vida gastando mucho menos dinero que si vivieras en Madrid, Barcelona o el País Vasco. Pero es que Alicante ha sabido además aprovechar el boom del turismo de lujo. Una modalidad del sector inmobiliario que experimentaba un crecimiento, mientras el resto del sector caía en picado.
Esto se puede apreciar en ciudades como Denia o Altea. Donde encuentras urbanizaciones exclusivas de una alta calidad, sin renunciar a viviendas asequibles para la mayoría de las familias, pero, eso sí, situadas en otras localizaciones.
La Manga del Mar Menor (Murcia).
El turismo en la Manga del Mar Menor es diferente al que puedes encontrar en otros destinos costeros. Es un turismo más tranquilo, más familiar. Tienes la ventaja de disfrutar de las apacibles aguas de la albufera, con los beneficios medicinales que esta reporta, y a al otro lado, la posibilidad de nadar en mar abierto.
El litoral murciano continúa siendo una de las zonas más económicas para adquirir una vivienda en la costa de todo el país. Algo que, sin duda, atrae a muchos compradores. Se han hecho experimentos de construir urbanizaciones con campo de golf en la zona, pero el público del Mar Menor continúa estable con el paso del tiempo. Es un turismo familiar que lo que busca es tranquilidad, sol y mar.
Una vivienda en el Mar Menor es una inversión segura. Esta zona tiene un mercado determinado. Te da la garantía de que si en un momento dado necesitas vender o alquilar la vivienda, vas a encontrar comprador o inquilino.
La Manga del Mar Menor es una de las zonas con mayor inversión en vivienda en los últimos años. Las promotoras inmobiliarias, en un momento de incertidumbre en el mundo de la construcción, se han percatado de la estabilidad de esta zona. Una estabilidad que también es buena para el comprador.
La playa de Gandía.
Aunque el litoral valenciano no ha experimentado el empuje que han vivido otras zonas de costa, núcleos como la playa de Gandía siguen siendo un lugar interesante en el que invertir.
Gandía y Cullera han sido durante mucho tiempo los destinos vacacionales preferidos por los madrileños. Esto se debe, a que son las playas más cercanas a la capital de España, aunque se encuentren a 400 kilómetros.
Se trata de un turismo básicamente nacional. En el caso de Gandía, su playa tiene entidad propia, claramente diferenciada del pueblo. Con toda una gama de servicios y una oferta de ocio que permite que el periodo estival se viva sin complicaciones. La playa de Gandía ofrece todo aquello que una familia mesetaria necesita para pasar sus vacaciones.
Los oriundos de la zona se quejan de que los turistas no dejan tanto dinero como se espera. En tono irónico dicen que se trata de un turismo de paseo y pipas. Lo cierto, es que tanto Cullera como Gandía, triplican su población en los meses de verano.
Lo que no han sabido hacer en esta parte del litoral valenciano, y que si han realizado en zonas como Alicante, Málaga o Mallorca, es diversificar la oferta hacia un turismo de alto standing.
A pesar de ello, para un comprador, una vivienda en la playa de Gandía es una buena inversión. Un inmueble que podrá alquilar sin problemas, aunque no se va a hacer rico en Airbnb con el alquiler,
Nuestro país tiene muchas más zonas costeras para comprar una vivienda, pero estas son las que más búsquedas reciben en cuanto al mercado nacional.